Uno de los grandes nombres de siempre en la ACB: Derrick Alston recuerda su carrera en España

Uno de los grandes nombres de siempre en la ACB: Derrick Alston recuerda su carrera en España

Articulo publicado originalmente en la revista 1.431, de diciembre de 2014, dedicada la portada a Vassilis Spanoulis

Uno de los principales nombres propios de la mayor sorpresa de la historia del baloncesto español, la ACB ganada por el modestísimo TDK Manresa en la temporada 97-98, fue Derrick Alston. Sí, aquella fue la liga de ‘Chichi’ Creus, pero a su alrededor había un coro de implicados jugadores que siempre quedarán marcados por lo que sucedió.

Es el caso desde luego de Alston, que quién sabe si en la búsqueda de revivir aquella sensación inigualable, ha extendido su carrera hasta hace poco, 2012, con 40 años y en Argentina.

«Allí (en Deportivo Libertad, Boca Juniors, Formosa y Peñarol) era casi un jugador-entrenador. Enseñé gracias a mi experiencia a los jóvenes a cómo ser profesionales y ayudar a sus equipos tener éxito. La verdad es que trabajé muy cerca de los entrenadores», cuenta. No es extraño, pues, que ahora también se dedique a prácticamente lo mismo en los Houston Rockets, donde ejerce ‘player development coach’. Resulta fácil imaginarle intentando cincelar los fundamentos de esa descontrolada bestia de la naturaleza llamada Dwight Howard.

España desde luego marcará un antes y un después para él, tanto a nivel deportivo como vital. Había jugado pocos minutos en la NBA (entre Philadelphia y Atlanta) y una temporada en el Efes turco que no había llamado mucho la atención –pese al doblete liga-copa– cuando llegó a Manresa en 1997. «Cuando me ofrecieron por primera vez fichar allí, dije que no quería ir. No pensé que fuese el equipo adecuado para mí. Y estaba muy equivocado, claro. ¡Wow! Era el equipo perfecto, con el grupo perfecto de jugadores y entrenador (Luis Casimiro). Ganar aquel título para el club y la propia ciudad fue tan especial…», recuerda.

Según cuenta, «incluso hoy en día recibo mensajes agradecimiento por el campeonato. Mi corazón siempre amará aquel sitio y a su gente».
En su opinión, la clave fue «tener la mezcla adecuada entre veteranos y jóvenes. Los americanos –junto con él estuvieron Bryan Sallier y Herb Jones—eran estupendos, no les importaba quién anotaba más puntos… ¡Solo queríamos ganar! Todos hacíamos lo que era mejor para el grupo, sin celos. No había otra cosa que no fuese el equipo».

Alston quedó enamorado de la cultura española. «Me encantaba el estilo de vida allí. La gente era feliz y tranquila. Me trataron con mucho respeto y me sentí como si estuviera en casa», resume. Y aquí es cuando suelta tres palabras básicas en castellano: “siestas, jamón, tapas”.

Su gran año en el TDK (17,1 puntos y 8,7 rebotes) le lanzó a la ‘crema’ en España: Barcelona (1998-2000), Valencia (2000-02) y Real Madrid (2002-03). Fue como azulgrana como más brilló. «No quería irme de Manresa, pero… Barcelona era increíble, como volver a la NBA. ¡Dinero, fama y presión! Cuando ganábamos, nos trataban como reyes. Era un gran equipo, con Sasha Djordjevic, Roberto Dueñas, Roger Esteller… La dureza fue la clave para los títulos que conseguimos (una Copa Korac y otra Liga ACB). Nunca lo olvidaré porque éramos como una familia», afirma.

En Madrid y en Valencia se quedó en blanco. «Eran grandes clubs también, muy profesionales, pero no tuvimos suerte», asume. Perder como ‘taronja’ la final de la Copa Saporta en el 2002 “fue muy duro”.

La aventura española acabó en Lleida (2003-05). Y no muy bien: el primer año tuvo demasiadas dificultades para lograr la salvación, pese a disponer de una plantilla de mucha calidad, y en el segundo bajó, pero nuestro hombre ya había sido cortado faltando dos meses para el final de la liga regular. “Fue decepcionante. Tuve problemas en la rodilla y no pude portarme tan bien con el club como el club se portó conmigo”, lamenta.

Un jugador extremadamente atlético, sí, de gran facilidad para el tapón, pero también inteligente, de los que no hacía malos tiros. “Intenté siempre usar la cabeza, ser listo. Si lo haces, puedes sacarle mucho más partido al físico”, dice. Es un mensaje que seguro que repite a los interiores de los Rockets. “Ayudo en lo que sea para que mejoren en la pista, pero también fuera de ella si es necesario. Tienen que ser profesionales. Hago lo que me pide la franquicia: edición de vídeo, ‘scouting’…”, remarca.